Autores, investigadores y profesionales que viajan con el grupo de principio a fin. No dan una charla y se van: comparten el recorrido, la convivencia y las conversaciones que aparecen por el camino.
Fundadora de Mira
Cuerpo, presencia y placer
La naturaleza humana
Cuerpo, respiración y movimiento
Astrología y ciclos naturales
Noelia ha dedicado gran parte de su vida profesional y personal a explorar cómo pensamos, cómo interpretamos lo que vivimos y qué ocurre cuando ampliamos la mirada desde la que nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con la vida.
Su recorrido se ha construido entre el acompañamiento en procesos personales y grupales, la autoindagación y la formación en distintas disciplinas vinculadas a la mente, el comportamiento, la conciencia y el cuerpo. Siempre le ha interesado acercarse a la experiencia humana desde diferentes perspectivas y descubrir lo que cada una de ellas puede aportar a nuestra manera de mirar y vivir.
Esa misma curiosidad la ha acompañado también en sus viajes. En contacto con la naturaleza, la aventura y las personas que ha ido encontrando en el camino, fue tomando forma la idea de llevar las conversaciones, las preguntas y las experiencias que antes compartía en una sala al propio viaje, donde la naturaleza, las personas y lo vivido también tienen algo que aportar.

Su trabajo no pasa por la teoría: pasa por lo que ocurre cuando alguien deja de explicarse y empieza a sentir. El placer, el tacto, la respiración, el descanso — cosas que sabemos hacer y hemos dejado de practicar.
Durante doce años ha acompañado grupos al desierto de Marruecos. Egipto es la continuación de ese camino: otro desierto, otro río, la misma afinidad con un mundo donde la belleza y el disfrute nunca se separaron de lo sagrado.
En el viaje no hay un programa paralelo ni una sucesión de prácticas. Hay momentos — la cubierta al atardecer, el silencio dentro de la piedra, la orilla al amanecer — en los que propone algo sencillo: respirar, mover, tocar, mirar.

Más de 2.500 conferencias y quince años al frente de El Centro, en Barcelona. Profesor en 55 ediciones del máster de Borja Vilaseca, y más de 260 conversaciones con Alfred Font en el podcast Reset.
Su invitación es doble: a la naturaleza espectacular del destino y a la naturaleza, aún más espectacular, de lo que somos. Una exploración honesta de lo que es cierto en nosotros, donde van cayendo las creencias que nos hacen sufrir.
Para Madagascar ha preparado un recorrido propio, en paralelo al del viaje. Empieza por acordar qué vamos a mirar —y de qué queremos desconectar cuando viajamos, para ver si de verdad hace falta—, y sigue por las emociones, el pensamiento, el cuerpo, el tiempo y la identidad. No hay técnicas nuevas que aprender ni conceptos que aplicar: va en la dirección contraria.
No da una charla y se va. Comparte el recorrido, la convivencia y las comidas, y cada espacio termina igual: con las preguntas de quien esté ahí.
Lo importante son las preguntas de cada uno, que siempre son la puerta de entrada para indagar lo que es cierto.

Su manera de acompañar es cercana, curiosa y profundamente experiencial. No parte de la idea de convertirnos en alguien diferente, sino de crear espacios en los que podamos parar, escuchar y reconocer qué está ocurriendo.
A través del yoga, la meditación, el movimiento, la respiración, la voz y la exploración de la energía, propone distintas puertas de entrada a una misma pregunta: qué aparece cuando dejamos suficiente espacio para sentir.
Porque, a veces, el cuerpo puede mostrarnos aquello que la mente todavía no sabe nombrar.

Su materia es la astrología, y la plantea como una herramienta de lectura, no como un destino escrito. El punto de partida es una pregunta sencilla: cómo se conectan el cielo y tú.
Para Namibia ha preparado seis encuentros repartidos a lo largo de los once días, cada uno atado a un lugar y a una hora: la carta natal al atardecer en Sossusvlei, los ciclos naturales frente al Atlántico y a las puertas del solsticio, la energía propia bajo el cielo abierto de Spitzkoppe, los planetas personales y la travesía del alma en Etosha, y el cierre en Okonjima, volviendo al mapa con el que se empezó.
No hay nada que memorizar ni un sistema que adoptar. Lo que propone es observar: qué movimientos aparecen en uno al desear, actuar, comunicar o pensar, y qué cuentan sobre la manera particular de estar en este mundo.
La astrología no te define, te habilita a vivir desde tu diseño único.
Sé de los primeros en descubrir qué autor nos acompañará en el próximo destino y qué nueva expedición estamos preparando.